Saludos de nuevo, jovenes compañeros.
La verdad es que desde la última entrada han pasado muchas cosas, pero en especial y la más importante, ha sido el largo período de hibernación que he debido hacer. Mis músculos estaban cansados y deteriorados, mi arma había perdido su afilado y mis ansias de luchar ya no eran las mismas.
Y ahora que me despierto de nuevo, las cosas siguen igual en Azeroth y Terrallende. Pero esta vez, todos temblarán bajo mi inflexible yugo.
Metajuego: Muchas gracias a las personas que habéis visitado el blog aún sabiendo que estaba muerto y habéis dejado un comentario de ánimo. Este miércoles planeo volver a jugar y a contaros nuevas experiencias en nuevos lugares.
Un saludo para todos muy grande.
martes, 13 de mayo de 2008
sábado, 1 de septiembre de 2007
Tumbas de maná
Dícese que en Terrallende, vivía la anciana y sabia tribú de los Draenei. En armonía y paz, los más sabios utilizaban todo su conocimiento para que pudieran vivir en paz en la majestuosa ciudad de Auchindoun. Pero todo cambió cuando un meteorito destruyó su preciosa ciudad, y la convirtiera en ruinas donde el maná fluctuaba constantemente. De esa forma, Auchindoun se convirtió en un lugar hostil, llenó de criaturas creadas por el maná que los ancianos dejaron atrás.
En Auchindoun hay varias mazmorras separadas, Criptas Auchenai, Salas Sethekk, el Laberinto de las Sombras, y a la que nosotros fuimos, las Tumbas de Maná. Probablemente, este es uno de los lugares más bellos a los que he podido ir con mi hermandad. Los enemigos a los que tuve que derrotar, eran unos seres creados por el maná, y ciertamente parecían cyborgs o algo parecido, a partir de ahí, guerreros, magos, brujos, sanadores... Al poco de empezar, nos encontramos con nuestro primer enemigo, el abisario Pandemonius. La verdad es que asustaba más por su tamaño que por sus habilidades, y fácilmente le conseguimos derrotar, siempre que no le atacaremos cuando caminara sobre el vacío, su habilidad más peligrosa.
Seguimos adelante, derrotando a los nacidos por el maná y nos encontramos con el siguiente peligro: Tavarok. No fue tampoco un enemigo peligroso sin contar con su gran cantidad de vida y defensa, pero con paciencia pudimos derrotarle y yo conseguí mi nueva espada que podré usar en nivel 64.
Finalmente, llegamos al enemigo final, el príncipe-nexo Shaffar. Era pequeño, pero como yo pensé y dije, cuanto más pequeño, más cabrones. Y así fue. El muy maldito era veloz, tenía mucho aguante, mucha defensa y mucho ataque, por lo que tras tres intentos decidimos rendirnos y volver otro día que seamos más fuertes para darle al principe su merecido.
Esto es todo por hoy.
Throm'ka.
En Auchindoun hay varias mazmorras separadas, Criptas Auchenai, Salas Sethekk, el Laberinto de las Sombras, y a la que nosotros fuimos, las Tumbas de Maná. Probablemente, este es uno de los lugares más bellos a los que he podido ir con mi hermandad. Los enemigos a los que tuve que derrotar, eran unos seres creados por el maná, y ciertamente parecían cyborgs o algo parecido, a partir de ahí, guerreros, magos, brujos, sanadores... Al poco de empezar, nos encontramos con nuestro primer enemigo, el abisario Pandemonius. La verdad es que asustaba más por su tamaño que por sus habilidades, y fácilmente le conseguimos derrotar, siempre que no le atacaremos cuando caminara sobre el vacío, su habilidad más peligrosa.
Seguimos adelante, derrotando a los nacidos por el maná y nos encontramos con el siguiente peligro: Tavarok. No fue tampoco un enemigo peligroso sin contar con su gran cantidad de vida y defensa, pero con paciencia pudimos derrotarle y yo conseguí mi nueva espada que podré usar en nivel 64.
Finalmente, llegamos al enemigo final, el príncipe-nexo Shaffar. Era pequeño, pero como yo pensé y dije, cuanto más pequeño, más cabrones. Y así fue. El muy maldito era veloz, tenía mucho aguante, mucha defensa y mucho ataque, por lo que tras tres intentos decidimos rendirnos y volver otro día que seamos más fuertes para darle al principe su merecido.
Esto es todo por hoy.
Throm'ka.
martes, 28 de agosto de 2007
El Recinto de los Esclavos
Zona: Thrallmar, Península del Fuego Infernal, Terrallende
Alis muertos: Varios
El otro día visite junto a mis compañeros de hermandad la marisma de Zangmar, uno de los (posiblemente) lugares más bonitos de Terrallende, donde se junta la vegetación más fantástica con una brillante agua. Parecía ser que los seres que habitaban ellos no eran todos malignos después de todo.
En el centro del lago, existe un lugar en el que hay que bucear para poder llegar a él, desde el cual se puede acceder a varias estancias, Horno de Vapor, La Sotiénaga y a la que fuimos, Recinto de los Esclavos, la cuál la primera vez que fuimos tuvimos la mala suerte de encontrar a unos sanadores un tanto... digamos retrasados.
Así que allí nos dirigimos, con nuestras armas afiladas y con ganas de acabar. La sorpresa fue que conseguimos llegar al final. Pero el principal problema fue El Crujidor, un molusco gigante con una capacidad defensiva altísima, amen de su capacidad ofensiva, también por las nubes. Literalmente, sufrimos. Entre su horrible enfermedad (quita de 700-1000 puntos de vida, además de ser incurable a no ser que se recupere la vida por completo), sus ataques de area, y sus ataques físicos de 1500 puntos de vida, fue el mayor reto de la mazmorra, pero finalmente conseguimos vencerle. La decepción fue el jefe final, un gigante que se encontraba debajo del agua, pensando que tendríamos que destruirle dentro del agua, conseguimos sacarle y vencerle en un suspiro.
De esta manera, salimos con vida de otra estancia más. Próximamente, la Sotiénaga.
Throm'ka.
Alis muertos: Varios
El otro día visite junto a mis compañeros de hermandad la marisma de Zangmar, uno de los (posiblemente) lugares más bonitos de Terrallende, donde se junta la vegetación más fantástica con una brillante agua. Parecía ser que los seres que habitaban ellos no eran todos malignos después de todo.
En el centro del lago, existe un lugar en el que hay que bucear para poder llegar a él, desde el cual se puede acceder a varias estancias, Horno de Vapor, La Sotiénaga y a la que fuimos, Recinto de los Esclavos, la cuál la primera vez que fuimos tuvimos la mala suerte de encontrar a unos sanadores un tanto... digamos retrasados.
Así que allí nos dirigimos, con nuestras armas afiladas y con ganas de acabar. La sorpresa fue que conseguimos llegar al final. Pero el principal problema fue El Crujidor, un molusco gigante con una capacidad defensiva altísima, amen de su capacidad ofensiva, también por las nubes. Literalmente, sufrimos. Entre su horrible enfermedad (quita de 700-1000 puntos de vida, además de ser incurable a no ser que se recupere la vida por completo), sus ataques de area, y sus ataques físicos de 1500 puntos de vida, fue el mayor reto de la mazmorra, pero finalmente conseguimos vencerle. La decepción fue el jefe final, un gigante que se encontraba debajo del agua, pensando que tendríamos que destruirle dentro del agua, conseguimos sacarle y vencerle en un suspiro.
De esta manera, salimos con vida de otra estancia más. Próximamente, la Sotiénaga.
Throm'ka.
domingo, 26 de agosto de 2007
Forjador de Armaduras
Zona: Avanzada del Halcón, Península del Fuego Infernal, Terrallende.
Alis Muertos: 12 aprox.
Por fin hoy lo he conseguido. Tras reunir un total de 400 menas de mitril junto a otros componentes igual de importantes, como cuero grueso, barras de veraplata, piedras de pulir sólidas, etc... tengo mi flamante título de forjador de armaduras, con las que podré hacer, un poco más adelante, unas flamantes armaduras para poder utilizarlas contra la cruzada ardiente... sus espadas no harán ni un mísero rasguño ni harán que pierda el brillo que tiene al ser recien creadas.
Por otro lado, tras terminar con esto, volví a mi cruzada por Terrallende, y seguí haciendo las búsquedas que tenían para mí, como reunir viales de sangre de Jabinfiernos, los cuáles estaban muy cerca de la Avanzada del Halcón, por lo que fue casi coser y cantar. En cambio, quise terminar otra búsqueda pero ninguno de los enemigos tenía en su cuerpo lo que tanto necesitaba para poder completarla, así que finalmente acabé rindiéndome y optar por hacer otras más importantes que me aportarían un beneficio mucho mayor y más útil para mi particular cruzada.
De todas maneras, ahora para completar algunas de las búsquedas que tengo, necesitaré la ayuda de mis poderosos compañeros de mi hermandad, Luna Negra. Con ellos hemos realizado proezas increíbles, como hacernos la mazmorra entera de Stratholme en 50 minutos y sin sanador; entre otras.
Además, he conseguido parte del dinero que había perdido, llegó un momento en el que tenía nada más que una moneda de oro, pero ahora vuelvo a tener 20 monedas, suficientes para poder pagar mi adiestramiento para cuando suba de nivel.
Según he sido informado, próximamente marcharemos hacia las Tumbas de Maná. ¿Qué peligros nos esperarán allí?
Throm'ka.
Alis Muertos: 12 aprox.
Por fin hoy lo he conseguido. Tras reunir un total de 400 menas de mitril junto a otros componentes igual de importantes, como cuero grueso, barras de veraplata, piedras de pulir sólidas, etc... tengo mi flamante título de forjador de armaduras, con las que podré hacer, un poco más adelante, unas flamantes armaduras para poder utilizarlas contra la cruzada ardiente... sus espadas no harán ni un mísero rasguño ni harán que pierda el brillo que tiene al ser recien creadas.
Por otro lado, tras terminar con esto, volví a mi cruzada por Terrallende, y seguí haciendo las búsquedas que tenían para mí, como reunir viales de sangre de Jabinfiernos, los cuáles estaban muy cerca de la Avanzada del Halcón, por lo que fue casi coser y cantar. En cambio, quise terminar otra búsqueda pero ninguno de los enemigos tenía en su cuerpo lo que tanto necesitaba para poder completarla, así que finalmente acabé rindiéndome y optar por hacer otras más importantes que me aportarían un beneficio mucho mayor y más útil para mi particular cruzada.
De todas maneras, ahora para completar algunas de las búsquedas que tengo, necesitaré la ayuda de mis poderosos compañeros de mi hermandad, Luna Negra. Con ellos hemos realizado proezas increíbles, como hacernos la mazmorra entera de Stratholme en 50 minutos y sin sanador; entre otras.
Además, he conseguido parte del dinero que había perdido, llegó un momento en el que tenía nada más que una moneda de oro, pero ahora vuelvo a tener 20 monedas, suficientes para poder pagar mi adiestramiento para cuando suba de nivel.
Según he sido informado, próximamente marcharemos hacia las Tumbas de Maná. ¿Qué peligros nos esperarán allí?
Throm'ka.
jueves, 23 de agosto de 2007
Enfermedad Metal. Cerebro de Mitril.
Zona: Gadgetzan, Tanaris.
Alis muertos: 6.
Más mitril... más mitril... Así llevo desde que empecé con mi entrenamiento para ser un maestro forjador de armaduras. Lo que pensaba que sería algo sencillo, se está convirtiendo en algo demencial, ya que el mitril escasea por sí solo, aunque ayer conseguí reunir más de 114 menas que necesito para acabar estar parte de la quest y seguir con la siguiente para la que necesito... más menas de mitril, esta vez unas 108. Pero en esta ocasión las compraré en la subasta y así evitaré que mi cerebro se convierta en una especie de barra de mitril.
Tampoco me puedo quejar, porque bien es cierto que ahora mismo tengo la minería a 293 y en poco tiempo podré picar hierro vil y hacer un buen armamento digno de Terrallende. Ahora solo necesito subir la herrería a velocidad de vertigo y poder aprender a hacer esas cosas... vamos, una tortura.
En otro orden de cosas, quiero subir de nivel ya, pero quiero terminar la quest en cuanto antes, por lo que Terrallende vuelve a ser algo completamente desconocido para mí, a pesar de que quiero más y más equipamiento digno de ese malvado universo. El jefe de nuestro hermandad, me comentó que cuando suba al 66 aproximadamente, iremos a Cavernas del Tiempo donde me espera una sorpresa... tengo bastante curiosidad para ver lo que hay allí dentro, seguro que es una locura.
Ayer mientras hacía mi farmeo de minerales, nuestro jefe apareció para ayudarme. ¿Cuál fue el resultado? Un hechicero élite que se buggueo a 100 puntos de vida por lo que fue imposible matarle, y un par de bichos más que siguieron su misma suerte, y nunca mejor dicho. Después nos atrevimos él y yo solos con unos monstruos élites... que nos costaron la vida. Fue bastante divertido mientras duró y conseguimos matarnos a uno, aunque mis rugidos de blasfemia llegaron a Orgrimmar al ver que solo gané 130 miseros puntos de experiencia estando incluso descansado. Pero bueno, es lo que tiene que nuestro jefe hiciera más daño que yo.
Y esto es todo por hoy, esperando poder acabar hoy con esta quest, me despido.
Throm'ka.
Alis muertos: 6.
Más mitril... más mitril... Así llevo desde que empecé con mi entrenamiento para ser un maestro forjador de armaduras. Lo que pensaba que sería algo sencillo, se está convirtiendo en algo demencial, ya que el mitril escasea por sí solo, aunque ayer conseguí reunir más de 114 menas que necesito para acabar estar parte de la quest y seguir con la siguiente para la que necesito... más menas de mitril, esta vez unas 108. Pero en esta ocasión las compraré en la subasta y así evitaré que mi cerebro se convierta en una especie de barra de mitril.
Tampoco me puedo quejar, porque bien es cierto que ahora mismo tengo la minería a 293 y en poco tiempo podré picar hierro vil y hacer un buen armamento digno de Terrallende. Ahora solo necesito subir la herrería a velocidad de vertigo y poder aprender a hacer esas cosas... vamos, una tortura.
En otro orden de cosas, quiero subir de nivel ya, pero quiero terminar la quest en cuanto antes, por lo que Terrallende vuelve a ser algo completamente desconocido para mí, a pesar de que quiero más y más equipamiento digno de ese malvado universo. El jefe de nuestro hermandad, me comentó que cuando suba al 66 aproximadamente, iremos a Cavernas del Tiempo donde me espera una sorpresa... tengo bastante curiosidad para ver lo que hay allí dentro, seguro que es una locura.
Ayer mientras hacía mi farmeo de minerales, nuestro jefe apareció para ayudarme. ¿Cuál fue el resultado? Un hechicero élite que se buggueo a 100 puntos de vida por lo que fue imposible matarle, y un par de bichos más que siguieron su misma suerte, y nunca mejor dicho. Después nos atrevimos él y yo solos con unos monstruos élites... que nos costaron la vida. Fue bastante divertido mientras duró y conseguimos matarnos a uno, aunque mis rugidos de blasfemia llegaron a Orgrimmar al ver que solo gané 130 miseros puntos de experiencia estando incluso descansado. Pero bueno, es lo que tiene que nuestro jefe hiciera más daño que yo.
Y esto es todo por hoy, esperando poder acabar hoy con esta quest, me despido.
Throm'ka.
Etiquetas:
Guerrero,
Orco,
World of Warcraft,
WoW
martes, 21 de agosto de 2007
Throm'ka
Zona: Gadgetzan, Tanaris.
Alis Muertos: 4.
Hay veces en la vida en la que uno debe hacer algo más de lo que sus límites pueden. Así, yo he aprendido a escribir para poder compartir con vosotros mis aventuras en Azeroth y Terrallende.
Hace 3 meses que nací en el seno de Orgrimmar, ciudad orca que fundó nuestro lider Thrall. Fui adiestrado en el arte de las armas, por lo que poco después fui un guerrero fuerte y valiente dispuesto a acabar con el cáncer que asola nuestras tierras.
Poco después, decidí que tenía que ganarme la vida, por lo que tras pensarlo un poco, pensé que lo mejor sería que me dedicara a ser minero y herrero. De esa forma, podría construir mis propias armaduras y después venderlas a módicos precios y poder seguir adelante. Además, pensé que podría ayudar a mis compañeros si estudiaba primeros auxilios, así que eso hice.
De esa forma, empecé a hacerme más y más fuerte y ya estoy peleando junto a Thrall en el destruido universo de Terrallende, haciendo frente a la Legión Ardiente que de nuevo quiere destruir el mundo. Aunque no son mi único enemigo.
Alis Muertos: 4.
Hay veces en la vida en la que uno debe hacer algo más de lo que sus límites pueden. Así, yo he aprendido a escribir para poder compartir con vosotros mis aventuras en Azeroth y Terrallende.
Hace 3 meses que nací en el seno de Orgrimmar, ciudad orca que fundó nuestro lider Thrall. Fui adiestrado en el arte de las armas, por lo que poco después fui un guerrero fuerte y valiente dispuesto a acabar con el cáncer que asola nuestras tierras.
Poco después, decidí que tenía que ganarme la vida, por lo que tras pensarlo un poco, pensé que lo mejor sería que me dedicara a ser minero y herrero. De esa forma, podría construir mis propias armaduras y después venderlas a módicos precios y poder seguir adelante. Además, pensé que podría ayudar a mis compañeros si estudiaba primeros auxilios, así que eso hice.
De esa forma, empecé a hacerme más y más fuerte y ya estoy peleando junto a Thrall en el destruido universo de Terrallende, haciendo frente a la Legión Ardiente que de nuevo quiere destruir el mundo. Aunque no son mi único enemigo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


